Enviado por Ded Masaiel lunes, 14 julio, 2008a las 14:03
Y el más esforzado entre los bravos huirá desnudo el día aquel. Amos
Yo te bien ame tu cuerpo, yo te bien ame las palabras, la palabra, la sonrisa tuya tan mía. Yo te busqué sudor de pájara delirio, yo te entregué todo el cuerpo que soy todos los ojos. Seda adentro entré en ti, para flamear la bandera, pulso que te llenó niña mía, y te dejé un nombre que siempre te nombraba, ocho letras en tres sílabas de fuego, como un mantra, desnudo pobre de mi espere que las nombraras, y en cada letra que decías yo me armaba en amor tuyo y te cantaba, bastaba un día olvidar una para que huérfano me hiriera la piel y huyera desnudo. Sólo bastaba olvidar una, pero tú las borraste, borraste una sobre la tierra, para que la cubriera el polvo, y ya no quedan ni los dedos. Ahora ya no puede haber respuesta para ti, ahora sólo el gran silencio porque éramos y no sabías.
Enviado por Ded Masaiel martes, 08 julio, 2008a las 17:53
Un vientecito fresco o helado por las tardes los bosques se pondrán dorados y los helechos se confundirán con el color de los zorros y los pudúes a veces se escuchará un cuerno de caza en la distancia podremos recorrer en bicicleta la comarca si queremos pero subiremos a las colinas y ahí nos daremos un abrazo idos quedaremos en calma mirando los caseríos en el poniente con la luna blanca colgando como una herradura en la puerta del cielo regresaremos a casa y los comentarios se volverán interesantes hablaremos de cualquier cosa al azar de nuestros pasos uno se detendrá y mostrará al otro un objeto encontrado algo que tiene forma de algo un gancho largo de palo que puede ser una escultura de Giacometti una vieja bañera sarrosa que servirá para aguar las vacas y que podrá ser un ready-made de Duchamp la gente volverá también de sus trabajos un pescador aparecerá de pronto entre los cercados que bordean el camino y ya se pondrá a hablar del enorme pez que se le escapó en el “atávico rito de la pesca” y nos acercaremos a ver el cubo de su paciente jornada valdrá la pena la partida de pesca y querrá regalarnos una perca de aletas rojas llegaremos a casa y cenaremos una sopa caliente con pan del día leeremos un poco antes de dormirnos dejaremos el libro a un lado y nos abrazaremos de nuevo como todas estas tardes ciudadanas y te descubriré en la espalda una hoja seca de las colinas y te volveré a abrazar dudaremos si comenzar lo mismo de hace rato lo mismo de las colinas pero me dormiré a tu lado seguro de que el sol mañana estará en el patio con los gallos y los pájaros.
Enviado por Ded Masaiel martes, 08 julio, 2008a las 4:15
Este temblor cuando te toco, este rito de estremecerme en tu humedad de fin de cielo, este temblor porque me oyes, este temblor porque me escribes y mis labios quieren hablar otra vez con tu mirada.
De todas las hojas del bosque yo te elijo, ninguna puede competir contigo en fuego ni en ternura porque eres del árbol del pan, dulce hogaza, dulce trigo de humo, permaneces en mi como oro tibio, mi racimo, es la alquimia de tu piel la que me hace hombre.
Sabes que largamente te espero en este abismo, sabes que es la miel secreta de tus labios la que enciende mi sangre.
Y sabes como me estremezco cuando tu luz cae temblando del noreste, libre de arder o de alejarse, y en este invierno y en todos los inviernos eres primavera y alegría, eres la voz y el sortilegio y te extiendes sobre mí con tu música que embriaga.
Yo, largamente te espero con mi pequeño corazón de abeja, porque se con certeza que tu beso es el polen, la abundancia, y tu nombre, que bien conozco, es una sílaba de agua que yo entono como un himno.
Enviado por Ded Masaiel lunes, 07 julio, 2008a las 23:59
La gente de Citerea se alumbra con las pequeñas antorchas de las quiebraplatas así caminan por las comarcas durante leguas sin sol; Citerea es la aldea esbozada por Esenin gobernada por sabios que se apoyan en firmes báculos de boj, el hombre nace sin atributos luego poco a poco va cercando sus dominios con el costoso patrimonio de los sueños que se traduce después en leyes justas que rigen la realidad; el último presidente de Citerea fue un buhonero se llamaba Marino Mazasi vendía almanaques de Bristol, péndulos solares, caleidoscopios y lapiceros-largavistas que fueron la fascinación de los lectores de Raymond Roussel, esos jugadores de go y armadores de rompecabezas, tomadores de notas y observadores de vistas imprevistas frente a nuestras costas que azulean de argumentos dictándoles las escenas de su novela en alexandrinos perfectos; los ciudadanos confiaron en este hombre de la estirpe de Hesiodo que sabía de memoria o tenía inscrito en la palma de la mano las caretas encontiladas que el platón de la luna pinta en el cielo, el nombre del viento que se lleva los meses del año, el ritmo de las mareas según el carburo amarillo de los faros y el viaje de las anguilas al Mar de los Sargazos; en el diccionario de la Real Academia de La Lengua de Citerea el étimo de ciertas palabras se ha perdido: corrupción / pacto / crimen ya no existen y los estudiantes de Filología son enviados a consultar los volúmenes infinitos de Isidoro de Sevilla en bibliotecas subterráneas situadas en los arrecifes embrumados de Citerea; el idioma citereano se aprende en ideogramas virutas de palo santo, collages, palitos de corales y gemas de las minerías nocturnas de los gnomos arpilladas al fondo de un caleidoscopio, el método también contiene las letras-dolmenes de Max Ernst, la combinatoria de erres del poema de Robert Desnos a Rrose Sélavy, travestida y bien perfumada practicando el ocultismo de precisión en una esquina roja de la Ciudad Rde Paul Klee donde un organillero con su manivela monótona musiquea en los melosos significantes de Gertrude Stein une rose est un rose est une rose la nostalgia insoportable entre las palabras y las cosas; de igual manera el tablero prismático tiene integrado amplios detalles del Grand Verre de M. Duchamp y se cree que todo el Tractatus Logico-Philosophicus de Wittgenstein puede reconstruirse a través de la gramática cambiante de estos ideocromos, un alumno virtuoso pudo leer claramente bajo una avalancha milagrosa de vitrales trizados la siguiente frase del Tractatus: "Los límites de nuestra visión son los límites de nuestro lenguaje".
Enviado por Ded Masaiel martes, 24 junio, 2008a las 12:43
Tal vez eras tú a la que yo esperaba en algún corredor de mi infancia cuando la nana cerraba las persianas frente al solazo y de pronto se levantaba un frescor de cántaro al mediodía como esa brisa suave que me regalarías años más tarde para acariciar mis cabellos. Tal vez eras tú a la que yo esperaba cuando llegaba la tarde y me ponían en una mecedora en la vereda y yo alegre porque era la hora que pasaba un niño que vendía maní confitado y madre decía que ya va a venir que sólo se tardó por el calor mientras yo esperaba divisando en la nada a ese niño de octubre porque siempre he esperado algo en el tiempo y cuando hace un calor así que le esconde los pájaros al cielo me acuerdo del polvazal en la calle que volvía más lejana la espera con el niño que nunca llegaba porque el sol no lo dejaba salir a vender o porque lo quería tener adentro para siempre. Tal vez eras tú a la que yo esperaba cuando no tenía paisaje propio y estaba solo como un zapato en la orilla de un viaje interminable en otro país que no conoces tan lejos de aquí, que me parecía que mi tierra estaba compuesta de unas cuantas casas con unas aceras que se detenían ahí no más en las primeras matas de hierba de los potreros. Tal vez eras tú a la que yo esperaba mientras soñaba ver salir el sol en medio de febrero en Boronezh, cuando confiado y contra todo esperaba la primavera que al fin llegaba frente a las ventanas humildes de nuestras komnatas de estudiantes azorados por el largo invierno ruso. Tal vez eras tú a la que yo esperaba en mi peregrinar de cuarenta años hacia la tierra prometida para hacer un nido donde fuera amable la sonrisa. Tal vez eras tú a la que yo soñaba despierta y soñante, tormenta y tenaza con toda la miel que cabe en la copa que vierte tu mirada de niña al infinito en una terraza frente a la desnudez indolente de Poseidón donde toda la tierra me sería prometida porque la habitarías tú y habría un pan sobre mi mesa.
Enviado por Ded Masaiel domingo, 22 junio, 2008a las 16:12
Desde esa noche con los leños encendidos hasta hoy, tiembla tu nombre en mis labios, ya he guardado mi disfraz de fiera amanecida de nostalgia, porque tu amor desatado me ha tejido en filigrana, con tu mirada diciéndome todo, mientras tu boca de miel me hilvana con su trampa. Ahora ni el solazo me detiene en el camino hasta tu patio tan lleno de flores nada me detiene en esta tarde, porque uno todo lo entiende cuando camina con sabiduría. Así camino hasta ti, hasta tu boca de miel porque toda tu piel me quema, y tus manos son mi jaula, voy a ti porque no quiero bajar los ojos del gran ojo estelar a la ceguera de la tierra, voy a ti con la fértil semilla del coraje desde que enroscamos el deseo y la saliva, voy a ti, porque fui yo el que apareció en la caja de Pandora que no te atrevías a abrir, por todos los miedos, voy a ti para ver la tensión de tus ojos como una gata frente a las insinuaciones de la oscuridad, cuando toda tu piel en aviso te hace gacela que intuye el peligro, voy a ti y a tu piel, hasta ese ser sin unidad que es tan de diosa porque desatas mis temblores, y en ti pierdo mi cuerpo, y así siento que mi alma navega hasta el tuyo para expandirse y ocupar el palacio de tu piel que es lo más profundo que tenemos, así mis ojos prendidos a tu cuerpo evaporan los sentidos para llegar a la playa del tuyo en la hora en que el amor rompe el limite de mi piel para hacerme distinto, con mis raíces tendidas hasta el límite de tu bifurcado río.
Enviado por Ded Masaiel miércoles, 18 junio, 2008a las 1:14
Niña, ven, búscame, déjame un mensaje, una seña, encuéntrame que estoy sediento, cobíjame con tus tibios pechos, ilumíname con tus bellos pezones, (que sólo tú sabes cuanto me gustan), hállame y tócame con tus dedos ligeros, y escribe signos en mi cuerpo, y pronuncia los conjuros que me llevarán hasta tu puerta. Niña, ven, encuéntrame, y hazme un nido en tu piel, donde quedarme.
Enviado por Ded Masaiel martes, 17 junio, 2008a las 19:44
En días como hoy, días en que soy torpe con las palabras, días en que me explico cortamente, no sé cómo demostrarle el principio de esta cuerda de sentimientos que me anuda el alma desde la primera vez que la leí asombrado y quise haber sido yo aquel que espera que, viva aún, sobreviva para no morir sin encontrarme, o para calzar absolutamente con mi abrazo. En días como hoy, en que no sé como explicarme, cómo decirle a ella que la sueño gata o princesa, volándome en besos, porque sé -como se saben estas cosas- que besar su boca, tocar su piel..... será llegar a casa, vida, incendio, tormentas, jaulas abiertas de pájaros volando libres, olas que rompen escandalosas, y asombro, y estruendo silencioso, y pulsión, y tesoro, y sinfonía, y ternura y pasión y... sobre todo fulgor, futuro y certeza.
Yo que estoy vivo y lo mejor de mí es mi presencia, respiro, me muevo, lleno espacios.... a mi, que me han querido muchas veces, como se quiere a la Capilla Sixtina porque no he querido ser otra cosa que lejano..... sé que te bastaría. Que sería tuyo, que te haría mía no sólo hoy sino siempre.... que la voz y la música se harían gesto y piel, porque sólo así, entero y todo y presencial, y calor y niño-asombro borraría la espera tuya, la ausencia tuya, la fuga tuya. Sé que tocarnos será un rayo que nos abrirá por la mitad, que aprenderé tus huesos y quedarás enredada en mi cuerpo cálido que se amoldará al tuyo. Aprenderemos a escribir poemas en las miradas que hablan silenciosas, en la inclinación de una ceja, en tu labio que ya quiero morder, en los días que nos queden, envejeciendo serenos. Que sólo así, frente a frente, en desnudez de palabras y ropas, tú y yo, nos bastaríamos. Es la piel del corazón.
Enviado por Ded Masaiel miércoles, 11 junio, 2008a las 14:03
Te quiero descarada, te quiero amazona y salvaje cuando sabes domar el potro que me habita, te quiero cuando ardes fresca, preciosa y princesa en la epifanía y aleluya de tu noche, te quiero cuando infanta del delirio y la delicia me rindo a tus gemidos y tu abrazo, te quiero cuando el agua de tu voz me envuelve entero y yo ciego te busco en esas redes, te quiero cuando me buscas y cuando esquiva me rehuyes, te quiero cuando me haces caer en la aventura de tu cuerpo, y el deseo y las vertiginosas exigencias del eros me deslizan en tu tiempo de antigua Hechicera, más antigua que la tierra y sus semillas, te quiero cuando desnuda en mis brazos te sonríes con virtud y prestigio de doncella, y te quiero cuando te haces lujuria y eres la más exquisita amante, la más tierna y la más salvaje, te quiero cuando tus labios se me escapan, y mis manos y mis ojos en tu siga, te quiero cuando, perdidos, descansan mis dedos en tu espalda en el abrazo y no se aparta de mí la ternura de tu cuerpo, te quiero cuando tus dedos, tus labios y tus muslos, todo me pulsa, y brotan en mí flores voraces, brasas y espumas de mi cuerpo, te quiero cuando mi mano tripula la flecha de los instintos, y cuando se metamorfosea en un gorrión tibio, en esa tibiedad del pulgar recorriendo el contorno de tu sexo, te quiero y quiero la dulce humedad que hay en tus muslo cuando no separas mi boca de tu miel dulce y perversa, te quiero cuando tu cuerpo es un mar huracanado y tus manos de trébol me desnudan, te quiero en tu templo, en la seguridad de tu reino, en los astros de tu noche prodigiosa, cuando no cierras los postigos a la luna, porque la sensualidad sin luz no es verdadera, te quiero cuando los aromas de tu cuerpo me persiguen, todo tu perfume de algas, el tibio almíbar de tu sexo, los pliegues de tu vientre, la sonrisa después de la música, las miradas y los juegos, te quiero inmóvil e insegura, cuando mis dedos acarician tu rostro, tus ojos y la línea que gobierna tu pequeño nombre, como tu sangre y tu mano, tu bella mano, te quiero cuando tu índice toca el exacto punto, la capilla, el fuego, el cataclismo, la cabeza de pez que se burla, el rey de lidia, te quiero cuando la silenciosa savia desembocando en tus delgadas orillas, me hace poseso de toda la fuerza de tu antorcha, de tu glorieta de mercado, te quiero animala enjuagada en mi leche, te quiero sin promesas ni deberes cuando me muestras tu amor libre e inquieto en la estrofa solemne de tu risa, te quiero porque vivo en el sendero lento de tu boca, te quiero pájara débil y fuerte, tembladeral a ti pertenezco porque sí, porque bella y salvaje me sonríes y me buscas, te quiero hechicera al paso de los futuros siglos, te quiero vasca o balcánica, cuando el mapa de tus sueños no me indica donde marchan tus deseos, te quiero alma transparente de medusa, te quiero en mis cuatro noches, en mis mil tabacos, y te quiero en tu perfecta altura cuando, con tus manos largas y pacíficas, me apaciguas.
Enviado por Ded Masaiel viernes, 30 mayo, 2008a las 18:38
Voy camino a los cincuenta Punto y coma de la vida Sin pensar, sin darme cuenta Cerca del punto final, Esquivando a los espejos Que antes fueron mi alegría Y hoy los miro desde lejos Para poderme peinar.
Voy camino a los cincuenta Reflexiones y balances presintiendo a los percances Que muy pronto han de llegar. si no dejo el cigarrillo Se me muere la garganta Porque siento que no canta Como tiene que cantar
Me da bronca cuando pienso Que ya está, que esto fue todo Y que sigo estando solo Por mi forma de pensar Que el amor que yo quería Y a mi vida no llegaba Fue una loca fantasía Que jamás pude lograr
Voy camino a los cincuenta Punto y coma de la vida Sin pensar, sin darme cuenta Cerca del punto final, Voy camino a los cincuenta Y aunque nunca te lo diga Lo que resta de mi vida se lo quiero regalar Porque dentro de mi pecho Tengo un sueño todavía Y es un sueño que algún día sé que lo voy a lograr
Me da bronca cuando pienso Que ya está, que esto fue todo Y que sigo estando solo Por mi forma de pensar Que el amor que yo quería Y a mi vida no llegaba Fue una loca fantasía Que jamás pude lograr
Voy camino a los cincuenta Punto y coma de la vida Sin pensar, sin darme cuenta Cerca del punto final. Voy camino a los cincuenta Y a pesar de lo que digo, Por lo mucho que he vivido, YO NO ME PUEDO QUEJAR
Enviado por Ded Masaiel miércoles, 21 mayo, 2008a las 1:09
que no se otoñen tus manos porque en ellas está el límite de todo el universo, que no se deshojen ni tus besos ni los sueños, porque tu piel aún esta en mis dedos; que no se otoñen tus manos porque del polén de tus flores amarillas nace el ángel que recoge cada día las palabras; que no se otoñen tus manos porque cada día te oigo y te toco los ojos y de ti cada memoria es un abrazo, que no se otoñen tus manos porque yo sólo florezco en el jardín de tu pecho, en tus ojos de almendra que iluminan; que no se otoñen tus manos porque yo sigo ovillado a tu táctica felina y sólo abrazado a ti es que yo ruedo por el universo camino hacia la tierra prometida.
Enviado por Ded Masaiel lunes, 19 mayo, 2008a las 22:48
Es imposible no pensar cada minuto en ti, vienes a cada segundo como una pequeña diosa de pies livianos a pasearte por mi patio, luego subes al muro oloroso a madreselvas y caminas como viento por mi techo, cierras así sobre mi casa tu oleaje perfecto y manso, yo sentado a la mesita de metal solo escribo los poemas que cuentan tus oficios, tus modos, tus vocales olorosas a madera y asombro, cada día escribes más y más bonito, y tus versos hoy impresos, flotan como vals sobre mi patio, cada palabra tuya me hace pez y ángel, cierro los ojos y en el ensueño llego hasta tu orilla a inventar abuelo el lenguaje del futuro y su semilla. Pero, naúfrago, me muero aquí de pena, porque te entregue una rabia que era mía, y aún así es imposible no ver la flor de luz de tu sonrisa cada vez que la hierba me cierra los ojos enrojecidos, porque por todos los rincones esta casa siempre te respira.
Marlen
Olivari reniega del Empirismo
"En el fondo
es un racionalismo mal entendido que conduce a posturas escépticas",
asegura la muchacha en su última publicación. Estas declaraciones han
sorprendido a sus seguidores que ven cómo su ídola se desmarca de la tradición
anglosajona iniciada por Hume y Berkeley en la
Ilustración.
Plakat
Personas en línea
En estos momentos hay 4 personas visitando "Corte en Trámite"
Soy exactamente el tipo de persona con la que mi padre no quería que me juntara.
Celos
“Los
celos son desprecio a la mujer
que se
ama, por caer al hoyo esclava
de la
culebra en la basura.
Horror a
su placer
a su
ranura
y a lo
que se le clava”
Armando Uribe
Jaranas de juventud
Khalil Gibran
“Protégeme
de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que
no se inclina ante los niños”
Roberto Goyeneche - Naranjo en flor
Te quiero - Nacha Guevara
El Oficio
Y para nosotros, Él ha reservado el oficio del desempleo permanente. Si, hubiera querido que trabajáramos, después de todo, No hubiera creado este vino. vino Como un pellejo de esto, Señor, esto ¿Te apresurarías a confiar la economía?
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