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33 reglas de oro de comportamiento para dragones

Enviado por Ded Masai el martes, 23 septiembre, 2008 a las 4:04

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Aunque en el horóscopo chino soy Rata, y mi kin es Perro, reconozco humildemente que por lo menos en mi barrio, soy el tipo que más sabe de dragones, esto porque ya he vencido a muchos, en innumerables batallas, así como ellos también me han vencido en algunas otras, y aunque como caballero prefiero la lucha cruenta a arriesgar mi fama en absurdos torneos, con los dragones hemos firmado una suerte de armisticio.

 

Si bien este texto esta escrito para dragones, como un manual de comportamiento, he querido publicarlo acá en Bligoo, como inicio a una serie de relatos sobre mis viajes entre Thais y Ab’dendriel, zona plagada de dragones, en busca de mi Delirio azul de los sueños despiertos.

 

33 reglas de oro de comportamiento para dragones

 

Ser Dragón es fascinante y es hermoso, pero, a menudo, es mortalmente peligroso. Casi todos los dragones, sobre los que leí en los libros o vi en el cine, cada vez que pierden a su héroe, se convierten en seres más débiles y así se pierden a sí mismos. Por inteligentes, potentes, o intrépidos que sean, todos ellos, comienzan a cometer los típicos errores que cometería cualquier ser más pequeño y menos sabio.

 

Todo esto es producto de que mientras existe el héroe, los dragones son sólo obedientes criados. Es por eso que he preparado este escrito, un pequeño manual de comportamiento, que sirva de ayuda a cualquier dragón viudo de su héroe o bien como una pequeña ayuda para sus parientes.

 

  • Volar siempre alto. Que todos te puedan ver, pero que nadie puede jactarse de que mató un dragón de un solo tiro.
  • Ya que sabes volar, siempre serás atraído hacia las cuevas, los templos subterráneos y los palacios, donde tu ventaja principal, ser dragón, se hace inútil.
  • Si quieres establecerte en una cueva, escoge una tal que ni siquiera pueda llegar una cabra montes, diciéndote que es un caballero con su armadura completa.
  • No comiences de inmediato a raptar a las princesas. Es posible encontrar siempre una fierecilla un tanto sabrosa, en cuya persecución el rey no enviará a todo el ejército.
  • Aunque sabes respirar por fuego, nunca aterrices en la tierra delante del caballero y distraído aspires su aire. Mejor aterriza detrás del caballero y toma a su caballo por la cola.
  • Habiéndote establecido en un lugar nuevo, en primer lugar vuela siempre en dirección de la próxima ciudad, busca allí gente respetable y cortes y explícales que eso del oro y las piedras preciosas en tu guarida, se pueden encontrar siempre y cuando tú, el dragón, este sano y salvo.
  • Si en dirección a tu guarida se mueve un grupo de gente armada, no se te ocurra volver a casa y esperar, dirígete mejor a la taberna más próxima, coge al dueño y pregúntale con voz terrible, quienes fueron los soldados que recientemente pasaron por ahí.
  • No comiences nunca una conversación con un héroe, sin saber firmemente si existen otros héroes cerca. Si conocerlo es embarazoso, no le dirijas ni la palabra.
  • Enfrentado con cualquier caballero recuerda siempre que de ambos, sólo tú posees alas.
  • Si en la tierra silenciosa y rica, donde acabas de llegar, no existe ni un solo dragón, piénsalo tres veces antes de construir tu guarida.
  • No te hagas publicidad colgando por ahí carteles que digan: “Se cauteloso, dragón malo”, aun cuando esos carteles surjan desde tu necesidad, da lo mismo si nadie sabe leer.
  • Si temporalmente te sales de juicio y decides raptar una princesa, preocúpate de que sea una princesa de un reino que este enemistado con le reino donde tienes tu guarida, en este caso el rey-padre, si es justo y sabio, sabrá perdonarte y decir que fue otro dragón enviado en secreto por el vecino.
  • Conduce siempre y activamente una campaña de agitación y propaganda, e ilustra a la población, explicándoles qué es ser un dragón y la diferencia con otros animales. De los que te comprendan podrás fundar una orden, y si los financias bien, al cabo de un par de décadas podrán servirte como ejército.
  • Rapta a un ingeniero talentoso, ofrécele parte de tu oro y pídele que transforme tu guarida en una fortaleza o en una zona industrial. Luego llévalo a altamar y suéltalo, ya que nadie debe conocer los lugares débiles de tu castillo.
  • Si casualmente eres propietario de algún objeto mágico, que busquen los participantes del conflicto local, no trates de aprovecharte usándolo o tratando de venderlo, se simple con el artefacto, guárdala bajo tu almohada y deja testimonios de que entregando el talismán quedas en una posición nada cómoda para negociar.
  • Recuerda que eres un dragón y que puedes lanzar tu llama a más de cien pasos, explícale a tus contrincantes que no les conviene acercarse, cuéntales que todos los caballeros quemados huelen del mismo modo.
  • Dona regularmente monedas de oro a todos los guardianes de puertas que están en la vía hacia tu guarida. Así, si tratan de expulsarte del reino o de matarte, ellos perderían una fuente estable de ingresos.
  • Cuando los magos locales declaren los torneos de caza del dragón y ofrezcan premios por tus órganos desmembrados, arroja en el medio de la plaza un saco de oro con una nota que diga que por cada cabeza de mago que te sea entregada, regalaras un saco igual de oro.
  • Nunca ataques el ganado del campesino. En vez de esto compra una granja mediante un testaferro y acuerda entregar al pueblo los productos alimenticios. Además preocúpate de que los intermediarios sepan que el escondite de los tesoros está en un lugar inaccesible, así no vendrán por el, y no se les pasara por la cabeza la idea de envenenarte.
  • Si un grupo de héroes viene a tu guarida, y a demás uno de ellos tiene una extraña espada que resplandece, no comiences a atacarlos, aléjate rápido y síguelos con la mirada, por la noche podrás arrojar a su campamento una roca desde la altura de aproximadamente media milla.
  • Para tus enemigos, la piedra pesada de la altura, es completamente suficiente.
  • Si persigues a tus enemigos y estos se esconden en el espeso bosque donde no puedes volar, no pienses en aterrizar y seguirlos por entre los arbustos, esto puede dañar las membranas de tus alas. Recuerda que eres un dragón, y como tal puedes esperar en silencio, rodea el bosque y arroja fuego en su alrededor, luego siéntate a observar el fuego.
  • Batirse cara a cara con un caballero noble, en un duelo honesto, es honorable, pero recuerda que las posibilidades del caballero de obtener la victoria son iguales, en este caso, a cero, y él esto lo sabe. Mejor, trata de quemarlo desde lejos y volar antes de que la trampa funcione.
  • Si aparecen enemigos con un artefacto poderoso que posee el poder sobre los dragones, ni siquiera pienses en apoderarte de él. Contrata unos veinte aventureros y ofréceles una buena cantidad de oro por el artefacto, luego has la transacción en un lugar alejado y mediante un subordinado.
  • A la salida de tu guarida pon siempre a un león africano. Para los dragones son como gatitos, pero para los cazadores que pretendan colocar trampas, será una sorpresa grande y hambrienta.
  • Busca a todos los vagabundos y poetas, ofréceles una piedra preciosa y pídeles a cambio que compongan una canción que te elogie. El pueblo perezoso, después de escucharla repetidamente, te respetará.
  • Tan pronto te radiques en un nuevo lugar, lanza rumores a la comarca de que el dragón jura donar mil monedas de oro a cada uno que lleve a tu cueva la cabeza de un cazador de dragones, y paga honestamente para que te las traigan más a menudo.
  • El principio de los enlaces inversos es siempre acertado. Si el cazador utiliza dragoncitos como sebo para la caza, cuando vayas a salvar al chiquitín, asegúrate de atrapar al cazador para utilizarlo como sebo para cazar cazadores.
  • Los dragones siempre planean futuros, busca entonces un huérfano pobre, que sueñe hacerse mago, y dale la posibilidad de encarnar ese sueño, revélale algunos misterios y espera que crezca será siempre un buen aliado.
  • Recuerda estimar a tus adversarios. Un elfo pequeño con una ballesta es mucho más peligroso que diez trolles con lanzas, y todos ellos juntos son siempre menos peligrosos que un solo mago desarmado. Se cauteloso, de modestia excesiva no se ha perdido dragón alguno.
  • El único dragón que no tiene enemigos es el dragón de oro. Por eso acuerda con el Rey, la emisión de papel moneda apoyado en tus reservas de oro dragónico. Tan pronto esto suceda, convierte tu cueva en el banco federal de la reserva, para que todo el ejército real te defienda.
  • La principal causa de enemistad entre los dragones y la gente, es la envidia. La gente odia al alado porque sabe volar, vive miles de años, posee sabiduría y fuerza. Por eso desarrolla, de todas maneras, el mito de que los dragones sienten una terrible envidia por la gente, será la mejor manera de acabar con su complejo de inferioridad.
  • Comparte con todos tus parientes esta colección de consejos y estrategias implacables “divide y domina”, entonces después de algunos años los dragones no serán pocos.

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Se ha dicho del libro:

 

"...realmente una puñalada al racionalismo...", L'Osservatore Romano.

 

"Glup.. es un libro loquisimo", Corriere della Sera.

 

"un gol filosófico", La gazzetta dello Sport.
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