Ya no me
encuentras con tu voz,
ya no me
vistes con tus versos,
y me quedo
mansamente soñando
en tu
frutal baile de palabras,
tus palabras
nuevas y redondas,
como el
primer amor,
tus
palabras perfectas como un primer abrazo
sin
espejos sin pasado,
palabras
con las que construyes islas,
isla
donde todo lo demás es un inmenso mar desnudo,
donde
todo es isla y mar, hasta el silencio,
isla
donde la eternidad vive dentro de nuestros sueños,
en la
piel que deseamos acariciar.
Quiero
vivir en tu isla,
para
robarle interminables besos al mar,
para que
tu boca sea siempre mi confusión,
mi
adorada sombra.
Voy a
dejar de pensar cuando me despierte,
para que
tu respiración sea más alta
que todas
las voces, que toda la luz.
Voy a
inventarte nuevos nombres,
nombres de
fuego y ternura,
loba te
diré, gata te diré,
my
factory girl te diré, princesa te diré,
para ser
yo mismo un plebeyo inclinado a tus pies,
que
apenas rozan el suelo.
Podré
romperme, caer, llorar,
podré
salir de todas las mentiras, de todos los venenos
de todos
los naufragios,
y huir de
todos los templos e iglesias y
escapar
de todas las moradas y familias.
Puedo
renunciar a ser tan grande e interminable
como ese
dios que tolera y aplaude a los que mueren y a los que matan.
Puedo
renunciar a ser libre y entero,
pero no voy
a renunciar a seguir siendo un trozo de tu alma.
Tan
perfecto será lo que nos rompa y nos desborde,
será como
ese placer que nos duele y nos multiplica
y nos
hace infinitos como una isla llena de niños y ángeles.
Nos
olvidaremos del silencio pues no habrá sombras ni exilios,
ni
paraísos, ni espejos jugando con el futuro.
Cuando
sienta tu piel, tus suspiros, resucitaré en mis sueños.














factory men
te pachaste.
ya me sacaste un suspiro victoriano.
el inmenso mar desnudo.
la jose