Entras a mi casa y desordenas todo,
junto a tu sonrisa, entra la luz
y todos los rincones se llenan de murmullos,
voces de lejanos acentos como el rumor de las abejas,
despiertos ya los duendes, ahuyentan la oscurana
con sus dedos invisibles.
Entras a mi casa con tus ojos en vigilia,
con los pies desnudos, y con tu mano,
casi ausente, me señalas un cielo inacabable.
De nuevo mi almohada está tibia,
y la cama es un océano sin márgenes
donde el amor habita.










i almohada está tibia
Junto a tu sonrisa, entra la luz
y todos los rincones se llenan de murmullos.
iba a decir notable pero Pati se me adelantó.
Nutable.. jeje