que no se otoñen tus manos
porque en ellas está el límite de todo el universo,
que no se deshojen ni tus besos ni los sueños,
porque tu piel aún esta en mis dedos;
que no se otoñen tus manos
porque del polén de tus flores amarillas nace el ángel
que recoge cada día las palabras;
que no se otoñen tus manos
porque cada día te oigo y te toco los ojos
y de ti cada memoria es un abrazo,
que no se otoñen tus manos
porque yo sólo florezco en el jardín de tu pecho,
en tus ojos de almendra que iluminan;
que no se otoñen tus manos
porque yo sigo ovillado a tu táctica felina
y sólo abrazado a ti es que yo ruedo por el universo
camino hacia la tierra prometida.











grax
Gracias Annita, siempre tan generosa...