Enviado por Ded Masaiel miércoles, 01 julio, 2009a las 13:06
Quiero gata caminando sobre mi tejado caliente,
la quiero voraz en mi, sin bodas ni banquetes,
la quiero tembladeral en la fiesta de mis manos,
la quiero encogida al infinito de mis sábanas
la quiero loba con piel de loba, animala
de piel morena, de piel de leche,
quiero que me diga amor en la lengua ancestral de sus abuelos
la quiero ardiente en la travesura del cardumen de mis dedos,
la quiero en celo, abierta como flor abierta,
de jazmín, de amapola, de rosa delirio,
la quiero acá al lado mío, sacándose la falda,
sacándose la ropa, sacándose el mundo
sin importar dónde cae o si se arruga,
la quiero acá mucho rato, todo el día
no importa si la cama tiene migas, o semillas
porque también la quiero en la cocina, en el baño,
en el living, entre beso y beso la quiero pájara,
abrazada fuerte a mi mientras nos hacemos invisibles,
la quiero angelito la quiero duenda o hada,
la quiero acá haciendo planes con mi ombligo,
dibujándome un mapa en la espalda, la nueva geografía,
quiero su tacto escribiendo la letra que no se ha escrito, la quiero cuerpo entera pa´mi cuerpo,
la quiero hirviendo fuego a fuego,
quiero el mar que hay en su boca, lengua a lengua,
y en mis huesos la quiero amarrada
sangrándome por dentro
la quiero en mis venas, droga mía…
Enviado por Ded Masaiel miércoles, 24 junio, 2009a las 1:58
Un vientecito fresco o helado por las tardes los bosques se pondrán dorados y los helechos se confundirán con el color de los zorros y los pudúes a veces se escuchará un cuerno de caza en la distancia podremos recorrer en bicicleta la comarca si queremos pero subiremos a las colinas y ahí nos daremos un abrazo idos quedaremos en calma mirando los caseríos en el poniente con la luna blanca colgando como una herradura en la puerta del cielo regresaremos a casa y los comentarios se volverán interesantes hablaremos de cualquier cosa al azar de nuestros pasos uno se detendrá y mostrará al otro un objeto encontrado algo que tiene forma de algo un gancho largo de palo que puede ser una escultura de Giacometti una vieja bañera sarrosa que servirá para aguar las vacas y que podrá ser un ready-made de Duchamp la gente volverá también de sus trabajos un pescador aparecerá de pronto entre los cercados que bordean el camino y ya se pondrá a hablar del enorme pez que se le escapó en el “atávico rito de la pesca” y nos acercaremos a ver el cubo de su paciente jornada valdrá la pena la partida de pesca y querrá regalarnos una perca de aletas rojas llegaremos a casa y cenaremos una sopa caliente con pan del día leeremos un poco antes de dormirnos dejaremos el libro a un lado y nos abrazaremos de nuevo como todas estas tardes ciudadanas y te descubriré en la espalda una hoja seca de las colinas y te volveré a abrazar dudaremos si comenzar lo mismo de hace rato lo mismo de las colinas pero me dormiré a tu lado seguro de que el sol mañana estará en el patio con los gallos y los pájaros.
Enviado por Ded Masaiel martes, 19 mayo, 2009a las 12:04
Parejas que
sufren por tener el corazón abierto, como una nube partida por un rayo, amores
imposibles que comienzan como un sueño,marineros que se enamoran de una abeja, una hermosa niña que se masturba
en la punta de una estrella, primos que duermen sueños imposibles recostados en
la arena, ángeles que bajan asustados a la tierra, cuentos extraviados que no
responden a ningún mandamiento, hombres que aman a la mujer de su mejor amigo,
noches terribles donde el corazón sube despacito a la hoguera, brujas quemadas
en Sorrento, una mujer locamente enamorada de su hermana, Gatsby solo en la
habitación el día en que Daisy se fue para no volver jamás, besos fuera de
temporada, trovadores franceses enamorando mujeres sin tocarlas, mujeres
fantasmas que enamoran y nunca preguntan tu nombre, ojos como estrellas,
corazones vendidos como esclavos, mujeres compradas por mercaderes italianos, tú tan lejos.
Enviado por Ded Masaiel viernes, 08 mayo, 2009a las 16:02
De todas las mujeres que eres,
yo las quiero a todas.
A la niñagato, que me hizo ovillo en el raso
del viento que me trajo hasta su reino,
a la última hechicera hemisférica,
a la de los ritos y los ensalmos,
quiero a la sagrada y a la profana,
a la Santa María
Egipciaca
y a la cortesana que fue antaño,
a la seca y a la húmeda,
quiero a la Princesa
de cristal
donde calzo justo como un zapato ceniciento,
quiero a la ungida de sonrisas y quejidos
cuando muerdo el tibio pan de tus manos,
quiero a la enroscada pajarita de dios
que se abalanza y que se
estrella,
a la que no recuerda quien
fue, en la saga del inicio,
a la Circe y Artemisa, que me
enseña los nuevos conjuros,
quiero a la núbil y a la
celeste,
a la del brazalete solar
que tenaz persigue el dulce gajo de la vida,
a la amazona que me da de
beber
en el cuenco de sus manos
perfumadas
de azándar y palo santo,
quiero a la vieja, y a la
jovenzuela desflorada de oro,
a la bruñida o a la azul,
a la que junta las palabras y los metales,
de tal modo, que hace llaves que abren las cajitas
donde habitan los sueños,
quiero a la infanta de los
delirios,
a la cautiva en la tribu
de los ángeles,
a la vagabunda, a la
violenta y pasionaria
que rompe puertas a
patadas,
quiero a la que sumerge
orquestas en mis furias
mientras muero de sed al lado de su fuente,
quiero a la niña arcoiris, delgada y transparente
en el carrusel de los solsticios,
a la sacerdotisa celta
cuando los gnomos,
sirvientes de los driudas,
le esconden las llaves,
quiero a la de marfil que pulo en mis vigilias
cuando junto a su fuego me enfrío mientras ardo,
quiero a mi preciosa de agosto,
a mi fruta en el brindis de su pulso y de su aliento,
quiero a la que no se deja condicionar
ni que le pongan
encrucijadas,
a la que pluma corazón
es llevada por los ciervos de Eolo,
quiero a la que me hace
temblar cuando la toco
porque el rayo de tocarla
me parte por la mitad,
quiero a la que me deja en
las mañanas
lanzando guijarritos al
pozo de las horas
cuando siempre lo más
seguro es lo más incierto,
quiero a la que con sólo
amistad
me deja entrar en su
ventana,
quiero a esa que es la
justa dimensión,
el idéntico fulgor de un
mismo cielo,
quiero a la de la comisura
inestable
cuando observo el pétalo
de sus dientes,
quiero a la que con su
mirada me pierde
en tiempos bíblicos,
a todas esas las quiero sin
olvido,
porque no hay olvido para tus ojos de diosa,
quiero a la que me guía,
como un rey mago,
con la estrella de Bethlehem de tus ojos.
Enviado por Ded Masaiel martes, 21 abril, 2009a las 4:09
Un día
vendrás
cansada de besar tanto sapo,
vendrás descalza a mi,
a una
cama de nosotros,
vendrá la sonrisa de tus mil rostros
a reflejarse en mis espejos;
vendrá tu
piel y tus rizomas
a mezclar conmigo tus raíces;
vendrás a llevar mi cuerpo hasta el diluvio,
vendrá tu aliento y tu saliva,
el tibio
dulzor de tu lengua,
de abeja reina,
de princesa,
vendrán
tus labios a cantar como un himno
el humming
ancestral que me desborda,
vendrás de nuevo con tus palabras
puro dulzor y canela,
a pintar en mi una línea de fuego
y cada milímetro de mi cuerpo pedirá
duramente un beso más profundo,
y en mis dedos sentiré escrito el lenguaje de tus poros,
un día vendrás cuando ya vengas
vendrás a esta desolada isla
donde sólo tengo la imagen de tus ojos
que me aturden,
vendrás porque deseo la presión de tus labios,
deseo la raíz de mi temblor curando tu garganta.
Vendrás a mi vigilia y a mi sueño
a sacarme a besos la ropa,
vendrá la doble luna llena de tus pechos;
vendrás porque quiero recorrer
con mi lengua el sur de tu cuerpo,
vendrás adolescente mariposa núbil,
vendrás con tu trampa de mujer salvaje
vendrás con todos los cercos que me tiendes,
vendrá tu suave piel tisú
vendrá la gacela atenta de tu mirada
vendrá tu boca de carmín vertiginoso,
vendrás joven
y azul, y elástica, y cimbreante,
vendrás a
tirarme ya esa red, tu trenza de capullos,
vendrás a enlazarme con un sabio torniquete el corazón
y apretarás y yo me rindo.
Enviado por Ded Masaiel viernes, 10 abril, 2009a las 1:31
Llego
cansado de la calle, todo lo que quiero es un café con un pan dulce y las ganas
enormes de quedarme encallado en tu alma y en tus huesos y no moverme más que
para respirar. Hice cosas este día, algunos trámites en la mañana, fui a ensayo
de teatro, pero también busqué sin cansancio ni alivio tu rostro en todos los
buses urbanos, porque acá pasan los días y yo sigo esperándote con mi tropa de
vientos y sigilos, y ando siempre detrás de todo lo se parezca a ti, de todo lo
que me huela a ti,
Porque acá pasan los días
y sigo con las rodillas rotas aguardando que me traigas tus palabras frescas,
tu calor, la bienvenida, algo que despierte el sueño de mis dedos, como tu
cintura cuando me quemaba las manos y me envolvía sin apelaciones, en la brisas
de susurros que eran tus palabras.
Enviado por Ded Masaiel miércoles, 08 abril, 2009a las 10:57
Él era más viejo que ella.
Ella era buena,
y en la belleza de su cuerpo ella acunaba el alma,
solían andar juntos los dos,
y no se enojaban por tonteras.
Todos a su alrededor se preguntaban:
¿Acaso son marido y mujer?
y esta sola pequeñez lo enloquecía.
Él la amaba, a ella le gustaba volar por las noches.
Él sufría, si en la ventana estaba oscuro.
y en la noche él no dormía, para cerrar la ventana,
Él se encerraba en la cocina y tomaba un té amargo,
justo a la hora en que ella por las noches volaba.
Después, por la mañana, ella le juraba,
que lo de ayer sería la última vez,
Él perdonaba, pero en la noche
de nuevo estaba oscuro en la ventana,
y ella de todos modos volaba.
Y él le regalaba rosas, y le regalaba su alma,
le dedicaba canciones, y le escribía versos,
y se aferraba a nadie, como el último tonto.
Él tenía miedo que alguna vez bajo la luna llena,
ella olvidara el camino a casa,
Y una noche sucedió así.
Tres días y tres noches él no durmió y no comió,
Él estuvo sentado cerca de la ventana y al cielo miró,
Él pronunció su nombre, y salió a encontrarla en
la cornisa.
Y cuando la luna se hizo más pequeña,
él se acercó a la ventana, como se acercaba
ella,
y se echo a volar, como se echaba a volar ella,
pero él no voló hacia arriba,
sino hacia abajo.
Después, por la mañana,
ella no pudo jurarle,
que lo de ayer sería la última vez,
Y él no pudo perdonarla, porque en la noche
de nuevo estaba oscuro en la ventana,
y ella de todos modos volaba.
Querido diario, hoy soñé con Aldo Jorobitz,
estábamos en el Bar Konclave y me decia: "¿Y si con los labios atraparas
una mariposa y esta te sacara una espada que te partiera las encías?
En
exclusiva, Adriana Barrientos nos habla de su última publicación "Quod
erat demostrandum", libro imprescindible en la búsqueda de respuestas
sobre lo que somos, de donde venimos y hacia donde vamos, temas que la
filosofía clásica has desmadejado desde siglos. Adriana en un texto grato y
llenos de anécdotas, que nos hacen recordar los textos de Diógenes Laercio, nos
conmueve con su precision.
Se ha dicho
del libro:
"...realmente
una puñalada al racionalismo...", L'Osservatore Romano.
"Glup..
es un libro loquisimo", Corriere della Sera.
"un
gol filosófico", La gazzetta dello Sport. Leer más......
Marlen
Olivari reniega del Empirismo
"En el fondo
es un racionalismo mal entendido que conduce a posturas escépticas",
asegura la muchacha en su última publicación. Estas declaraciones han
sorprendido a sus seguidores que ven cómo su ídola se desmarca de la tradición
anglosajona iniciada por Hume y Berkeley en la
Ilustración.
Plakat
Personas en línea
En estos momentos hay 1 personas visitando "Corte en Trámite"
Porquela NoViolencia eslafuerzaqueTransformará al Mundo
Adhesiones Por La Paz Chile
Marcha mundial por la Paz
A la vuelta de la esquina
"A la vuelta de la esquina en la periferia de las ciudades los niños,
llevan ya mucho tiempo recogiendo libros, cuadros y piquetas de tiendas
de campaña, para construir la barricada capaz de bloquear el avance de
las Tinieblas"
Soy exactamente el tipo de persona con la que mi padre no quería que me juntara.
Celos
“Los
celos son desprecio a la mujer
que se
ama, por caer al hoyo esclava
de la
culebra en la basura.
Horror a
su placer
a su
ranura
y a lo
que se le clava”
Armando Uribe
Jaranas de juventud
Khalil Gibran
“Protégeme
de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que
no se inclina ante los niños”
Roberto Goyeneche - Naranjo en flor
Te quiero - Nacha Guevara
El Oficio
Y para nosotros, Él ha reservado el oficio del desempleo permanente. Si, hubiera querido que trabajáramos, después de todo, No hubiera creado este vino. vino Como un pellejo de esto, Señor, esto ¿Te apresurarías a confiar la economía?
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