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“VIVIR ES CAMBIAR – SER PERFECTO ES HABER CAMBIADO MUCHAS VECES”

 

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Gracias Gulnara

Enviado por Ded Masai el miércoles, 06 agosto, 2008 a las 9:09

Me dices:

"Клаудио Лопесу. Классному чилийскому парню, умеющему выживать и расправлять крылья!

a ti zama klasnaja deboshka.. a ja tebia toje liublu...
a toje ne kogda ne zabudu....

tarjetita de saludo de Gulka

Te quiero loca..
......
a kracibaja bcegda... a liublu etix 2 fotkix


La Profe

Enviado por Ded Masai el viernes, 01 agosto, 2008 a las 4:57

Fue en tiempo en que nada me ataba al suelo, era el último año de la básica en ese gran liceo en donde hasta el cielo tenía muros, mientras afuera volaba un cuervo sobre la luna.

Fue precisamente ese año, cuando producto de un reemplazo llegó al establecimiento ella, una profesora jovencita, muy dulce y atractiva que a primera vista, provocó una verdadera vorágine entre nosotros que comenzábamos a evidenciar las primeras inquietudes de la adolescencia.

Una marcada obsesión y encanto por la profe se apoderaron de mí, y eso se notaba. Mis compañeros se encargaron de difundirlo en forma exagerada, creo: ¡El Ded está enamorado de la señorita Ana!, en su cuaderno tiene un corazón con su nombre. ¡El Ded está enamorado de la señorita Ana!

Ella me miraba, yo enrojecía.

Cuando ya estábamos en los postreros días de clases y para tratar de materializar mis sugerentes sueños, que constantemente mantenía con la profesora, me atreví a escribirle una singular carta, utilizando con miedo algún recurso literario y acoplando mis primeros y seductores versos de amor.

Le entregué la carta personalmente, sin esperar respuesta. Sólo recuerdo que salí corriendo después de la osada declaración.

Luego vino la ceremonia de graduación: los discursos, los recuerdos, los cantos, las lágrimas y los abrazos. Mi situación en ese momento era incomoda y complicada, deseaba despedirme de la profe y decirle todo lo que sentía. Sin embargo, no me atrevía ni siquiera a pararme en frente de ella, (todavía me pasa con algunas ellas).

No se como fue... en un instante sentí que se detenía el tiempo y que mi corazón escapaba, era mi profesora que se acercaba hasta mi: con una prudente sutileza y tratando de no llamar la atención entre la gran cantidad de asistentes, me miró fijamente durante unos segundos que fueron eternos mientras yo me desarmaba completamente por dentro, tomó una de mis manos y me entregó un papelito similar al que yo, unos días antes, le había dado. Luego, añadió una delicada caricia para terminar alejándose.

No fui capaz de decirle nada, en aquel instante me olvidé de hablar, estaba impresionado, cohibido, asustado. Miré al mi alrededor, traté de encontrarla, pero fue inútil, se había marchado. Después de varios minutos reaccioné, y entre asustado y nervioso disimuladamente extendí la hoja de papel que me había dado, la cual contenía una sola frase y no adjuntaba comentarios: "beso se escribe con B, con b larga"...

Aquella situación me avergonzó de sobremanera, que hasta quise desaparecer. Durante mucho tiempo no incursioné en conquistas utilizando ese tipo de recursos, el solo hecho de escribir significaba recordar lo sucedido con la profesora, provocándome un bloqueo ortográfico inmediato.

De ningún modo perdí la esperanza de volver a verla, y preguntando siempre de alguna forma sabía de ella, por algún ex compañero, o un profesor o alguna amistad. La obsesión y encanto por la profesora, efectivamente, se habían apoderado de mí, y algunas tardes, cuando el día resbalaba entre las horas, sentado en la plaza de la infancia la pensaba y recordaba mientras escribía las primeras letras de la pena y la nostalgia.

Así pasó el tiempo, y algunos años después mientras viajaba de regreso a casa, en esas micros que todavía ni se pintaban de amarillo, la vi, era ella: mi profesora, la que cautivó mis prematuras emociones, la misma que despertó mis ansias de seducción y que se despidió acariciando mi cabeza la última vez que la vi.

Ella me miró, yo enrojecí. Se humedecieron mis ojos, mi pecho vibró y mi voz entrecortada apenas hilvanó una frase. Nos saludamos, fue un diálogo breve, impreciso de mi parte, un diálogo que sólo pude mantener en mis ojos, mientras osadamente le pedía su número telefónico.

Me costó un mundo marcar ese número por primera vez, y cuando lo hice no supe que decirle, habló ella y escucharla fue estar cerca del cielo, comencé a llamarla tímidamente y ella siempre respondía sin reparos: 738546 una vez, otra vez; tres veces, muchas veces al día.

Así logre mi primera y verdadera cita, el reencuentro deseado. Me invito a su casa, en donde compartimos un atardecer lleno de recuerdos y experiencias vividas. Hablamos de todo, el ambiente era cálido y de confianza, y para mi, esa primera vez ya era la gloria.

Cuando llegó la hora de despedirnos, ella, por segunda vez en la vida, coge una de mis manos y me entrega una carta. Al ver el papel sentí como un mar caliente subía hasta mi rostro, no podía creerlo, era el mismo escrito que yo, cinco años antes, le había entregado. Luego de una profunda pausa, sin soltarme la mano, acerca su cara y con voz bajita me dice:

-Que importa como se escriba la palabra beso, lo importante es recibirlos...

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La canzone che noi ci siamo

Enviado por Ded Masai el jueves, 17 julio, 2008 a las 2:38

No te asuste extranjera la visita sorpresiva, y a las dos de la mañana tenme vino, porque voy a condenarme en otro giro de la rueda, iré por ti de un lugar a otro por Madrid, volveré por ti, por esa otra que tu eres, a ese mundo donde reposan los recuerdos o las viejas lecturas. Te buscaré donde una placa en el muro advierte que se halla enterrado Miguel de Cervantes, me sentaré un siglo en un añoso escaño de esa iglesia de las Trinitarias. De ahí, caminaré a la casa de Lope de Vega, quizás ya remozada como Marta de Nevares cuando envejecía sin alardes, a pasos del lugar en donde Lope de Vega, halagó al duque de Sesa y abrió fuegos en contra de aquel Góngora que le pidió borrase “las diecinueve torres de tu escudo”, porque más bien veía las “torreznos”, por los amores que el Fénix de los Ingenios tenía con una carnicera llamada Juana Guardo, caminando llegaré a un lugar en donde, en una esquina, vivió Francisco de Quevedo luchando por un nombre, para cantarte la canzone che noi ci siamo, para que habites la página en blanco que soy.


Ahora sólo el gran silencio

Enviado por Ded Masai el lunes, 14 julio, 2008 a las 14:03

Y el más esforzado entre los bravos
huirá desnudo el día aquel.

Amos


Yo te bien ame tu cuerpo,
yo te bien ame las palabras,
la palabra, la sonrisa tuya tan mía.   
Yo te busqué sudor de pájara delirio,
yo te entregué todo el cuerpo que soy
todos los ojos.
Seda adentro entré en ti, para flamear la bandera,
pulso que te llenó niña mía,
y te dejé un nombre que siempre te nombraba,
ocho letras en tres sílabas de fuego,
como un mantra,
desnudo pobre de mi espere que las nombraras,
y en cada letra que decías yo me armaba
en amor tuyo y te cantaba,
bastaba un día olvidar una
para que huérfano me hiriera la piel
y huyera desnudo.
Sólo bastaba olvidar una,
pero tú las borraste,
borraste una sobre la tierra,
para que la cubriera el polvo,
y ya no quedan ni los dedos.
Ahora ya no puede haber respuesta para ti,
ahora sólo el gran silencio
porque éramos y no sabías.

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Rayos del sol

Enviado por Ded Masai el domingo, 13 julio, 2008 a las 3:15

Rayos del sol entran a la cocina,
el humo los envuelve, los besa.
Así es mi amor sobre la luz de tu vida.

 

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Empollando tristezas

Enviado por Ded Masai el miércoles, 09 julio, 2008 a las 23:41

No soy nada más que el viejo solitario de la tarde, que empuña afiebrado un vaso de ron mientras escribe toda su tristeza de niebla, como una yegua loca, chupándose lentamente las lágrimas grises. Soy amarillo y deslucido en un invierno sin lluvia ni certidumbres. En mi quieta y separada pieza me envuelven oscuros y áspero papeles, caminando con sigilo para no despertar a la bestia que lo habita, mirando como gota a gota se me escapa el cielo en la metálica bruma de una tardía garúa, cuidando y afirmando a los terribles potros que cabalgan mi arcano vicio de llorar despierto. Si un día resucito al otro día muero, sin plumas y sin alas en las vastas playas de un acezante insomnio, que poco a poco me compone y calma el inquieto torbellino de la espera. Desde niño habito un oscuro caserón deshabitado, donde sólo crecen las palabras como brillantes mariposas. De mi juventud, qué puedo decir, sólo el dolor, la lejanía, el golpe seco, la tortura y el exilio doloroso donde sólo me salvaba el júbilo de los desconocidos cuerpos que habite ya sin cariño. Ahí nació el acento melancólico, el resplandor y el miedo voluptuoso, el gemir suave de adolescente estallado en inviernos de nieve sin ventanas. Desde ahí es que vengo sin cariño en el vaivén de cuartuchos olvidados, empollando una tristeza sin nombre, tragando sucios besos a escondidas del día, ofertando las pocas monedas robadas a una primavera inexistente, bajo el gran silencio de las sombras y las sábanas revueltas. Me escondía, y aún me escondo, en oscuros bares, hundido en la peor silla, rumiando mi ingenuidad desmelenada, fugitivo en pirrica victoria, oyendo el vulgar aullido de la jauría, almacenado rostros y siluetas, rompiendo los falsos espejos para reírme de mis mil rostros, arrojando amargas saetas sin respuesta. Paseaba a veces sobre los puentes, sentía correr el Neva hacía su muerte en el mar, mientras yo mismo me moría esfumándome con las volutas del ocaso, mirando de cuando en vez las estrellas mientras me dolía la vida con su gesto taciturno de lejanía invisible. Mis manos congeladas en las puertas del alba y las palabras siempre hirviendo en la torre de mi espanto, mientras una guitarra muy venida a menos reptaba mi ensueño disfrazándome las penumbras. Añoraba en ese entonces la cálida frazada de mi patria, vacío y leyenda de avenidas por abrirse como campana desquiciada. Así, pasajero de una inmensidad amorfa, viví en las filas de los que me retaban, en los oscuros torneos de la difícil soledad de cargar una cantidad absurda de cosas. Así viví y así vivo, entre aparatosas fórmulas en una pirámide de continuos aburrimientos y asombros, en el hastío de ir repitiendo historias y amores que se evaden o se esconden en laberintos, leyendo entrelíneas lo que quiero escuchar y no lo que me dicen, dislocado en ese rugir sordo que nace y me quema, en la protesta que vuelca y me hiere, junto a sueños que son murallas. Hay días que me canso de estar, me canso de ser avecilla desgajada al invierno que escribe bonito, porque hay días en que me dicen que escribo bonito, y nadie entiende que los versos me explotan y se riegan como lava violenta, como erupción incandescente, nadie entiende que son voz que aúlla, grito partiéndose en pedazos, para pedir no la incertidumbre que me están dando, no la madurez que me piden, sino sólo un minuto de ternura que parece que no es labor de diosas sino de humana, con su cuchilla del sexo trepanando mis nervios, como vibrante relámpago, fiel y tibio abrazo de dulce ruiseñor tremendo en las noches en que el mundo me cruje insepulto tras una cordillera de plumajes azules, insomne mapa para la rosa de los vientos que perdí en algún sendero náutico.

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Michel Foucault, Hermenéutica del sujeto (Apuntes de clases)

Enviado por Ded Masai el miércoles, 09 julio, 2008 a las 13:55

Foucault


Estos apuntes corresponden al trabajo de clases. 25 Reflexiones en torno a Foucault.

Entre los años 1976 y 1984, Michel Foucault trabajó en sus dos últimos volúmenes sobre Historia de la sexualidad,  y otros ensayos y conferencias que giraron todos alrededor del tema de la ética de la subjetivación. Pero para escribir esta obra reenfocó completamente su trabajo como él mismo indica al comienzo del segundo volumen de la mencionada obra. ¿Qué cambios se operaron en su pensamiento?

 

Apuntes de Clases

1. Perdón por haber faltado a cuatro clases. No sabía que tenía que tomar este ramo. No me había pasado esto en treinta años, no sé si se entiende.

2. El guaton García... digo ... El profe traduce ousía por entidad... es una traducción que rompe con la tradición.

3. El profe traduce ousía por entidad, pero no tiene ningún sentido porque los accidentes son entidades pero no ousías, luego la traducción correcta es sustancia y no entidad. Candel hace como el profe, pero se equivoca. Por cierto, yo no sé griego.

4. Yo no puedo entender como el profe traduce sustancia por entidad, seguro que ha traducido del francés.

5. Pero bueno, mejor que empecemos con Hermenéutica del sujeto porque si no, no acabaremos [prosigue una extensa reflexión sobre los planes de estudios y la organización de las carreras en créditos, que aquí se ha obviado por no ser estrictamente aristotélica, pero que aún así ocupa media hora de clase]

6. Bueno, centrándonos más en el tema de la ética de la subjetivación, diremos que las baratas sólo tienen dos marchas: neutro y la primera. Porque intenta tú atrapar a una cucaracha, no te imaginas cómo corren. Son como un submarino, iguales por delante que por detrás. Y asquerosas, por cierto. Van pensar "este señor entiende mucho de cucarachas"...

7. Porque no es lo mismo la inmovilidad que el reposo. Sólo puede reposar algo que puede moverse. Porque las abejas no zumban todo el rato, a veces paran, y en mi casa el teléfono no suena continuamente, no se si me explico...

8. Platón dice que las mujeres eran en otra vida hombres malos, que se reencarnaron en féminas como castigo [nota: las dos chicas de la fila de delante se ríen, o quizá padecen una crisis nerviosa con parálisis facial izquierda]. Pero esto hay que tomarlo por el lado positivo...

9. Si uno se traga un trozo de hierro no lo digiere, sino que va a parar a "aquello". Porque seguro que todos nosotros nos hemos tragado alguna vez un clavito o una golilla, y no es un alimento.

10. Pregunta de un alumno: "¿Que el hombre sea un animal social, no implica que sea un animal político verdad?" Respuesta del profe: "Sí, claro, y una abeja puede ser abeja sin ser mosquito".

11. El movimiento es algo femenino, lo dice Aristóteles en el libro alfa de la Metafísica, que es más divertido que una novela. El movimiento y lo curvo están al lado de la mujer, es algo de sentido común.  

12. Nadie da clases de piano a una silla.  

13. La ciencia es una técnica y nada más. Nosotros los aristotélicos también cogemos las escaleras mecánicas.

14. No confundamos un combo con la sensación táctil. Todas las campanas son de bronce, pero yo no me meto el bronce en el oído.

15. No hay duda de que nos enfermamos de gastroenteritis con más facilidad que las plantas.

16. En este mundo no se puede ser materialista pero tampoco se puede ser burro.

17. Nadie puede ser cartesiano. No creo que nadie sea tan tonto como para ser cartesiano.

18. Cuando uno le da una patada a otro, ¿dónde está la patada? Evidentemente, en el que dice 'ay, ay, ay'.

19. Las almejas no tienen vista pero tienen tacto.

20. Es imposible que una abeja no tenga imaginación, si no no haría lo que hace. Quién sabe si una almeja imagina o no. ¿Puede una almeja tener sensaciones táctiles? Pues parece que sí.

21. Las mujeres tienen más memoria y los hombres más reminiscencia. Quien tiene más reminiscencia es más inteligente. Quien tiene mucha memoria es lento. Y esto que dice Aristóteles tiene gracia.

22. Es bonito un dúo, incluso un trío. Pero cuatro es ya una exageración.

23. Pregunta a un alumno: ¿Sabes lo que es un semáforo? ¿Y un telescopio? ¿Sí? Pues sabes griego.

24. Ahora que han llegado las mujeres haremos una cosa seria.

25. Lo más rentable en este mundo son las secretarias.


 

 

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Algún día

Enviado por Ded Masai el martes, 08 julio, 2008 a las 17:53

Un vientecito fresco o helado por las tardes
los bosques se pondrán dorados y los helechos
se confundirán con el color de los zorros y los pudúes
a veces se escuchará un cuerno de caza en la distancia

podremos recorrer en bicicleta la comarca si queremos
pero subiremos a las colinas y ahí nos daremos un abrazo
idos quedaremos en calma mirando
los caseríos en el poniente con la luna blanca
colgando como una herradura en la puerta del cielo
regresaremos a casa y los comentarios se volverán interesantes
hablaremos de cualquier cosa al azar de nuestros pasos
uno se detendrá y mostrará al otro un objeto encontrado

algo que tiene forma de algo

un gancho largo de palo que puede ser una escultura de Giacometti

una vieja bañera sarrosa que servirá para aguar las vacas

y que podrá ser un ready-made de Duchamp
la gente volverá también de sus trabajos
un pescador aparecerá de pronto

entre los cercados que bordean el camino

y ya se pondrá a hablar del enorme pez que se le escapó

en el “atávico rito de la pesca”

y nos acercaremos a ver el cubo de su paciente jornada
valdrá la pena la partida de pesca
y querrá regalarnos una perca de aletas rojas
llegaremos a casa y cenaremos una sopa caliente con pan del día
leeremos un poco antes de dormirnos
dejaremos el libro a un lado y nos abrazaremos de nuevo
como todas estas tardes ciudadanas

y te descubriré en la espalda una hoja seca de las colinas

y te volveré a abrazar

dudaremos si comenzar lo mismo de hace rato
lo mismo de las colinas
pero me dormiré a tu lado seguro de que el sol
mañana estará en el patio con los gallos y los pájaros.

 

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Eres telúrica

Enviado por Ded Masai el martes, 08 julio, 2008 a las 4:15

Este temblor cuando te toco,
este rito de estremecerme en tu humedad de fin de cielo,
este temblor porque me oyes,
este temblor porque me escribes

y mis labios quieren hablar otra vez con tu mirada.

De todas las hojas del bosque yo te elijo,
ninguna puede competir contigo en fuego ni en ternura porque eres del árbol del pan, dulce hogaza, dulce trigo de humo,
permaneces en mi como oro tibio, mi racimo,
es la alquimia de tu piel la que me hace hombre.

Sabes que largamente te espero en este abismo,
sabes que es la miel secreta de tus labios la que enciende mi sangre.

Y sabes como me estremezco
cuando
tu luz cae temblando del noreste,
libre de arder o de alejarse,
y en este invierno y en todos los inviernos

eres primavera y alegría, eres la voz y el sortilegio
y te extiendes sobre mí con tu música que embriaga.

Yo, largamente te espero con mi pequeño corazón de abeja,
porque se con certeza que tu beso es el polen,
la abundancia,
y tu nombre, que bien conozco,
es una sílaba de agua que yo entono como un himno.


Desembarco en la Isla de Citerea 3

Enviado por Ded Masai el lunes, 07 julio, 2008 a las 23:59

La gente de Citerea se alumbra
con las pequeñas antorchas de las quiebraplatas
así caminan por las comarcas durante leguas sin sol;
Citerea es la aldea esbozada por Esenin
gobernada por sabios que se apoyan en firmes báculos de boj,
el hombre nace sin atributos
luego poco a poco va cercando sus dominios
con el costoso patrimonio de los sueños
que se traduce después en leyes justas que rigen la realidad;
el último presidente de Citerea fue un buhonero
se llamaba Marino Mazasi
vendía almanaques de Bristol, péndulos solares, caleidoscopios
y lapiceros-largavistas que fueron la fascinación
de los lectores de Raymond Roussel,
esos jugadores de go y armadores de rompecabezas,
tomadores de notas y observadores de vistas imprevistas
frente a nuestras costas que azulean de argumentos
dictándoles las escenas de su novela en alexandrinos perfectos;
los ciudadanos confiaron en este hombre de la estirpe de Hesiodo
que sabía de memoria o tenía inscrito en la palma de la mano
las caretas encontiladas que el platón de la luna pinta en el cielo,
el nombre del viento que se lleva los meses del año,
el ritmo de las mareas según el carburo amarillo de los faros
y el viaje de las anguilas al Mar de los Sargazos;
en el diccionario de
la Real Academia de La Lengua de Citerea
el étimo de ciertas palabras se ha perdido:
corrupción / pacto / crimen
ya no existen y los estudiantes de Filología son enviados
a consultar los volúmenes infinitos de Isidoro de Sevilla
en bibliotecas subterráneas situadas en los arrecifes embrumados de Citerea;
el idioma citereano se aprende en ideogramas
virutas de palo santo, collages, palitos de corales
y gemas de las minerías nocturnas de los gnomos
arpilladas al fondo de un caleidoscopio,
el método también contiene las letras-dolmenes de Max Ernst,
la combinatoria de erres del poema de Robert Desnos a Rrose Sélavy, travestida y bien perfumada
practicando el ocultismo de precisión
en una esquina roja de
la Ciudad R de Paul Klee
donde un organillero con su manivela monótona
musiquea en los melosos significantes de Gertrude Stein
une rose est un rose est une rose
la nostalgia insoportable entre las palabras y las cosas;
de igual manera el tablero prismático tiene integrado
amplios detalles del Grand Verre de M. Duchamp
y se cree que todo el Tractatus Logico-Philosophicus de Wittgenstein
puede reconstruirse a través de la gramática
cambiante de estos ideocromos,
un alumno virtuoso pudo leer claramente
bajo una avalancha milagrosa de vitrales trizados
la siguiente frase del Tractatus:
"Los límites de nuestra visión son los límites de nuestro lenguaje".

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Sobre una canción de Domenico Modugno

Enviado por Ded Masai el lunes, 07 julio, 2008 a las 13:08

Cuando joven me encantaba una canción de Domenico Modugno, decía que la distancia es como el viento, que apaga los fuegos pequeños, pero enciende los grandes, deseaba en esa época encontrar un fuego grande, tan grande que ni el tiempo ni la distancia fuera capaz de apagarlo, ha pasado el tiempo y con él una cantidad enorme de fueguitos que nunca dieron la talla para grandes, así se me va secando la infancia entre las manos y sigo caminando a ciegas por la vida, solitario, entretejido en la maraña de los días, doy la espalda al alto mediodía. No tengo claro a donde voy y no veo partirse el sol entre mis manos, nadie entiende porque cierro las ventanas, pero las sombras acechan tras el alba sin presagios de círculo cerrado.


Te busqué

Enviado por Ded Masai el jueves, 03 julio, 2008 a las 11:17

Un día, comencé a buscarte,
sabía de tu presencia, sabía del calor, de la ternura,
te busqué desesperadamente más allá de los espejos,
atravesé los vacíos, me sumergí en las sombras 
buscando tu cuerpo, que en otros tiempos ya sabía mío,
adolescente y furtivo te busqué en las esquinas,
te busqué babeando en los recreos
para comprarte el berlín con más azúcar,
te busque en las madres y en sus hijas,
te busqué cuando bajabas de las micros, cuando esperabas,
te busqué cuando aún no te habías peinado.
Te busqué de vez en cuando en las santas,
te busqué oportunamente en las putas, 
mientras valientemente a ti te buscaba.
Y tú, que ignorabas esta búsqueda, 
reposabas ensoñada en tu olvido;
entonces te busqué cegado por el miedo
porque se que el tiempo es breve 
y no ignoro que quizás he sido condenado
a no encontrarte nunca en ningún sitio.

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Rumor de abejas

Enviado por Ded Masai el lunes, 30 junio, 2008 a las 12:53

Entras a mi casa y desordenas todo,
junto a tu sonrisa, entra la luz

y todos los rincones se llenan de murmullos,
voces de lejanos acentos como el rumor de las abejas,
despiertos ya los duendes, ahuyentan la oscurana

con sus dedos invisibles.
Entras a mi casa con tus ojos en vigilia,

con los pies desnudos, y con tu mano,
casi ausente, me señalas un cielo inacabable.
De nuevo mi almohada está tibia,

y la cama es un océano sin márgenes
donde el amor habita.

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M. Jimenez, Filosofia y Educación

Enviado por Ded Masai el jueves, 26 junio, 2008 a las 15:08

tontera.jpg

Una mujer puede tener la cabeza llena de lenguaje griego... o participar en controversias fundamentales sobre la educación, sin tener barba; mientras que un barbudo, a parte de no ser estético, no puede más que cortar leña”.

 

Con esta potente sentencia, y aludiendo a Kant, Meme Ximenes, Educadora y filósofa, con mucha sabiduría en ambos temas, según sus propias declaraciones, abría un ciclo de conferencias en Santiago. Hoy, envuelta en la madre de todas las batallas, para "darle a nuestros niños una educación como la de antes, donde lo importante era obedecer", nos presenta su última publicación: Diccionario Enciclopédico de Filosofía.

 

Cualquier lector apasionado de Ludwig Wittgenstein habrá constatado que, para abordar cuestiones referentes al lenguaje humano en general y al lenguaje filosófico en particular, se debe atender al uso que hace de él el hablante común. De nada sirven aproximaciones abstractas, de corte metafísico, pues éstas se muestran incapaces de atender al significado concreto de las proposiciones y, además, tienen un sabor un tanto amargo, que dificulta el riego sanguíneo. Habría, entonces, que proceder ya desde un principio, al análisis de las proposiciones concretas que contiene el citado texto, sin apelar a entidades abstractas que puedan confundir y hacernos perder de vista el objetivo mismo del presente estudio. Comenzaremos, por tanto, escogiendo al azar definiciones que bien podría expresar el hablante de a pié, ese que encontramos en la cola del supermercado, o el que está sentado en la taza del baño leyendo una revista e intentando encontrar, sin éxito, un rollo de papel higiénico. Las definiciones que hemos escogido, nos dan cuenta cabal del conocimiento que la autora tiene de la materia:

 

Adorno: Filósofo bonito, que se puede colocar en cualquier parte del loft.

Aristóteles: Descubrió el punto medio, o sea ni muy crudo ni muy cocido. También está el punto de lo sexual, que los que no lo encuentran dicen que no existe (ateos).

Avicena: Cereal con muchísima fibra.

Descartes: Lo que queda en las liquidaciones de temporada, si no te apuras.

Desconstrucción: A esto se dedica el marido de mi tía Marta. Con una bola de esas grandes demuele edificios viejos.

Epicteto: Filósofo que se añade al sustantivo para adjudicarle alguna propiedad.

Estoicismo: Esa gente que no calla, como esos niños desobedientes que van ahora a los colegios, y se pasan todo día que si esto, que si esto otro.

Fideísmo: Preferencia filosófica por más pasta que caldo en la sopa.

Foucault: Filósofo francés que habló de lo mal que se vive en los manicomios.

Fundamentalismo: Manía filosófica de cubrir los sofases con fundas que se ensucian igual y que hay que estar limpiando a cada rato.

Hawking: Es como Robocop, pero en vez de bonito y fuerte, es inteligente. Habla despacito, y digo yo que eso a los extranjeros les debe gustar, pero a mi me cansa..

Heráclito: Filósofo ecologista. Decía que no te bañas dos veces en el mismo río. Y es cierto, porque yo de niña me había bañado en el Mapocho, pero ahora eso es imposible.

Kierkegaard: Barra de chocolate blanco para los niños.

Maquiavelo: Decía que el fin justifica los medios siempre y cuando sea para comerte un Kierkegaard.

Monismo: Filósofos que tienen mucho pelo en la espalda, por suerte no soy de esas.

Newton: Inventó la gravedad con una manzana.

Nietzsche: era un enfánt terrible, siempre metiéndose con los curas y armando lío. Se hizo amigo de Wagner, que compuso las melodías esas para teléfonos móviles. Al final se pelearon por una niña.

Omnicomprensivo: Filósofos que se creen todas las historias de extraterrestres.

Pitágoras: Aunque parece el nombre de uno de los señores de los anillos, fue un filósofo que decía que el número es lo que importa, cosa que es verdad, porque si vas a un supermercado y esta lleno de gente y no tienes número en la fiambrería, no te atienden.

Plotino: Filósofo muy perjudicial para la salud producto de sus radiaciones. También puede ser el pelo de una modelo argentina (rubia plotino).

Popper: Filósofo que no es el famoso Harry. Decía que no te puedes fiar de la ciencia. Y es verdad: antes las almejas se podían comer crudas, y ahora resulta que hay que coserlas o cocerlas.

Positivismo: Estar siempre contento. Si te ganas el Kino serás positivista lógico.

Racionalismo: Lo que hay que hacer cuando todos tienen hambre y hay poca cosa en el refrigerador.

San Agustín: Era un buen muchacho. El pobre robó peras o manzanas de un huerto y, hasta que no lo confesó, estaba en una secta de lo mal que se sentía.

Sartre: Filósofo que hizo del vómito una cosa progresista.

Tales de Mileto: Filósofo que si sabía de verdad. Todo es agua: porque hay que ver, en el mes febrero, si no tienes aire incondicional de ese, cuando vengo de la Moneda donde trabajo, con la sed que tengo, ni CocaCola de limón ni Fanta con hielito, lo que uno necesita es su vaso con agua.

Tomismo: Cuando vas al negocio de la esquina y no sabes qué comprar, y tu hermana te dice "pues coge tomismo".

 

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Yo te voy a jotear sólo a ti

Enviado por Ded Masai el miércoles, 25 junio, 2008 a las 14:25

Yo te voy a jotear sólo a ti,

voy a apuntar bien y te voy a poner en la mira,

no le voy a disparar a la bandada para ver si cae alguna pajarita,

porque eso no es de caballeros,

yo te voy a jotear sólo a ti,

y no te voy a engrupir en francés,

yo te voy a querer en castellano,

yo te voy a jotear sólo a ti

y no te voy a invitar un chardonay,

me voy a tomar contigo un cartoner,

y no voy tratar de llevarte a un castillo,

yo te voy a derrumbar todas las catedrales,

y te voy a llevar al mar y ahí te voy a desnudar,

yo te voy a jotear sólo a ti,

y lo voy a hacer no con alas prestadas,

sino con mis propias alitas,

porque para eso las tengo,

yo te voy a jotear sólo a ti,

y no te voy a engrupir con música docta

derechamente te voy a invitar al dancing in the ring of 4 perillas

con conga conga que siga la milonga.

Yo te voy jotear sólo a ti,

y no te voy a engrupir con cuerpos dobles etéricos,

o cuerpos bioenergéticos, o cuerpos causales o cuerpos astrales

yo voy a desnudar tu cuerpo real y ese voy a besar y ese voy a morder,

yo te voy a jotear sólo a ti,

y no voy a hablar de los capítulos que se cerraron

yo te voy a recitar el capítulo siguiente, el que se abre,

yo te voy a jotear sólo a ti,

y no te voy a hablar de arquitectura europea,

porque no tengo idea de arquitectura europea,

excepto la de los bares por dentro,

lo que yo voy a hacer es construirte un futuro.

Yo te voy a jotear sólo a ti,

y no te voy a decir ni madmoiselle, ni woman

ni garota ni ragazza o donna e mobile,.

ni girl or a woman oder eine Fraulein,

yo te voy a decir loca y te voy a decir flaca

o niña o paloma o mujer.

Yo te voy a jotear sólo a ti

y no te voy a mostrar fotos de otras mujeres desnudas o semidesnudas

mostrando las tetas, porque eso es vulgar y

yo no te quiero sólo por fuera

yo te amo por dentro

y me voy a grabar tu imagen en la memoria

y te voy a ver sólo a ti.

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La tierra prometida

Enviado por Ded Masai el martes, 24 junio, 2008 a las 12:43

Tal vez eras tú a la que yo esperaba en algún corredor de mi infancia
cuando la nana cerraba las persianas frente al solazo
y de pronto se levantaba un frescor de cántaro al mediodía
como esa brisa suave que me regalarías años más tarde
para acariciar mis cabellos.
Tal vez eras tú a la que yo esperaba cuando llegaba la tarde
y me ponían en una mecedora en la vereda
y yo alegre porque era la hora que pasaba
un niño que vendía maní confitado
y madre decía que ya va a venir
que sólo se tardó por el calor
mientras yo esperaba divisando en la nada a ese niño de octubre
porque siempre he esperado algo en el tiempo
y cuando hace un calor así que le esconde los pájaros al cielo
me acuerdo del polvazal en la calle que volvía más lejana la espera
con el niño que nunca llegaba
porque el sol no lo dejaba salir a vender
o porque lo quería tener adentro para siempre.
Tal vez eras tú a la que yo esperaba cuando no tenía paisaje propio
y estaba solo como un zapato en la orilla de un viaje interminable
en otro país que no conoces
tan lejos de aquí, que me parecía que mi tierra
estaba compuesta de unas cuantas casas
con unas aceras que se detenían
ahí no más en las primeras matas de hierba de los potreros.
Tal vez eras tú a la que yo esperaba mientras soñaba ver salir el sol en medio de febrero
en Boronezh, cuando confiado y contra todo esperaba la primavera
que al fin llegaba frente a las ventanas humildes de nuestras komnatas
de estudiantes azorados por el largo invierno ruso.
Tal vez eras tú a la que yo esperaba en mi peregrinar de cuarenta años
hacia la tierra prometida para hacer un nido donde fuera amable la sonrisa.
Tal vez eras tú a la que yo soñaba
despierta y soñante, tormenta y tenaza
con toda la miel que cabe en la copa que vierte tu mirada de niña al infinito
en una terraza frente a la desnudez indolente de Poseidón
donde toda la tierra me sería prometida porque la habitarías tú y habría un pan sobre mi mesa.



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El templo de tu piel

Enviado por Ded Masai el domingo, 22 junio, 2008 a las 16:12

cuadernos

Desde esa noche con los leños encendidos hasta hoy,
tiembla tu nombre en mis labios,
ya he guardado mi disfraz de fiera amanecida de nostalgia,
porque tu amor desatado me ha tejido en filigrana,
con tu mirada diciéndome todo,
mientras tu boca de miel me hilvana con su trampa.
Ahora ni el solazo me detiene
en el camino hasta tu patio tan lleno de flores
nada me detiene en esta tarde,
porque uno todo lo entiende
cuando camina con sabiduría.
Así camino hasta ti, hasta tu boca de miel
porque toda tu piel me quema,
y tus manos son mi jaula,
voy a ti porque no quiero bajar los ojos
del gran ojo estelar a la ceguera de la tierra,
voy a ti con la fértil semilla del coraje
desde que enroscamos el deseo y la saliva,
voy a ti, porque fui yo el que apareció
en la caja de Pandora
que no te atrevías a abrir, por todos los miedos,
voy a ti para ver la tensión de tus ojos
como una gata frente a las insinuaciones de la oscuridad,
cuando toda tu piel en aviso te hace gacela que intuye el peligro,
voy a ti y a tu piel, hasta ese ser sin unidad que es tan de diosa
porque desatas mis temblores,
y en ti pierdo mi cuerpo, y así siento que mi alma
navega hasta el tuyo para expandirse
y ocupar el palacio de tu piel que es lo más profundo que tenemos,
así mis ojos prendidos a tu cuerpo evaporan los sentidos
para llegar a la playa del tuyo en la hora en que el amor
rompe el limite de mi piel para hacerme distinto,
con mis raíces tendidas hasta el límite de tu bifurcado río.

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